Hoy te hablo de una estrategia que a veces se presenta como “magia”, pero que tiene una base muy clara en cómo funciona el cerebro con TDAH: el body doubling.
El body doubling no es supervisión ni corrección. Es hacer una tarea acompañado por alguien que está presente, sin intervenir. Esa simple presencia actúa como un ancla externa que facilita que el cerebro entre en modo acción. Por eso muchas personas con TDAH dicen “cuando estoy sola no arranco, pero si alguien está ahí, sí puedo”. Esto ocurre tanto en adolescentes como en adultos.
En este episodio también explico por qué los apoyos visuales no son un extra, sino una necesidad. Pizarras visibles, listas a la vista y calendarios grandes ayudan a compensar una dificultad central del TDAH: lo que no se ve, se pierde de la conciencia.
Cierro con tres recordatorios prácticos que sí funcionan en la vida diaria. Hacer visible lo invisible, definir de antemano qué hacer cuando aparece la distracción y empezar en pasos pequeños, incluso de solo tres minutos.
Si hoy te cuesta empezar, puedes poner este episodio de fondo y usarlo como body doubling. A veces, no hace falta más que una presencia para dar el primer paso.