En este episodio hablo de una realidad que muchas veces se invisibiliza cuando se habla de TDAH: la depresión y la ansiedad.
El TDAH rara vez aparece solo. Cuando se suma una depresión o un cuadro de ansiedad, el día a día cambia de forma profunda. Baja la energía, se rompe la rutina, el rendimiento cae y el diálogo interno puede volverse especialmente duro y castigador. No es lo mismo convivir con TDAH que hacerlo con TDAH y depresión, y esa diferencia se siente en cada aspecto de la vida cotidiana.
Desde una experiencia personal y profesional, comparto por qué estos cuadros no son culpa de nadie, por qué no se superan solo con fuerza de voluntad y por qué requieren una intervención seria e integrativa que incluya tratamiento médico cuando corresponde, psicoterapia, estructura, hábitos, descanso y contención familiar.
También hablo de la importancia de pedir ayuda a tiempo. Hacerlo puede cambiar el pronóstico, reducir recaídas y, en muchos casos, salvar vidas.
Este episodio es para quienes están atravesando este camino, para familias que no entienden qué está pasando y para quienes necesitan escuchar algo esencial: no están solos y no tienen que improvisar.
Si este contenido te resuena, compártelo con alguien que necesite saber que no es su culpa sentirse así.