En este episodio comparto, con total honestidad y sin promesas, nuestra experiencia familiar con la estimulación magnética transcraneal, conocida como EMT.
No es una recomendación clínica ni una solución milagrosa. Tampoco sustituye la evaluación profesional, la psicoterapia ni otros abordajes necesarios. Es un relato personal, contado desde lo vivido, después de años de tratamientos, fármacos, recaídas y una depresión que no lograba ceder.
Explico qué es la EMT, cómo funciona, en qué contexto se indica y cómo fue el proceso concreto que atravesamos. Hablo de las sesiones, de la espera sin cambios al inicio y del momento en que, progresivamente, el ánimo empezó a mejorar. No mejoró el TDAH, porque no está diseñada para eso. Pero sí permitió que la depresión retrocediera lo suficiente como para recuperar a nuestro hijo.
Este episodio está pensado para familias que se sienten agotadas, confundidas o sin opciones frente a cuadros depresivos resistentes. Cada caso es distinto y cada decisión debe tomarse con profesionales de salud mental capacitados. Compartir esta experiencia busca informar, abrir preguntas y visibilizar una alternativa que muchas personas desconocen.
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