Después de un desafortunado accidente de bicicleta (a un niño de 7 años) con funestas consecuencias y aflicción en el “barrio”, terminaron mis aspiraciones de pedir a los “Reyes Magos” ese anhelado juguete cambiándolo, (para la madrugada del siguiente 6 de enero) por un par de “patines de cuatro ruedas”, los cuales recibí con gran alegría.
(más contentos se pusieron los “Santos Reyes” quienes se ahorraron unos buenos pesos con la mencionada sustitución Ja!!)