Con esta historia termina el viaje de hoy. Dejemos a los niños regresar y acomodarse en sus mullidos ataúdes, dejemos que cierren eternamente sus ojos mientras lentamente el Tren Sin Pasajeros comienza su silenciosa marcha hasta un nuevo encuentro. Muchas gracias por su asistencia. Yo soy el Halcón Nocturno y espero que tengan una maravillosa noche.
Hasta pronto!