Un olor salado presagia que nos acercamos a la playa. El constante rugido de las olas acompaña el ritmo que el Tren Sin Pasajeros crea al avanzar. En la húmeda estación sube el viejo marino, ese que un día conoció a las sirenas. Su voz ya no es más que un susurro: Escúchalo.
Soy el Halcón Nocturno. Buenas noches!