¡Me quedo con lo bueno! Este es el último escrito de 2020, y que maravilloso ha sido embarcarme en esta aventura. Poder compartir mi filosofía de vida y lo que me ha ayudado a mí, es simplemente un sueño hecho realidad. Desde que comencé a hacer el Trabajo Interno sabía que debía compartirlo con otras personas. Porque de la misma manera que me ha servido a mi, iba a ser de gran ayuda para otras.
Siempre soñaba con hacer esto, pero optaba por enterrar mis deseos bajo mis dudas, excusas e inseguridades… Y es un proceso de vida, liberarnos de ciertas creencias limitantes que ya no nos sirven, para acercarnos a nuestro destino. Llegó el 2020, y me tocó liberarme de mucho.
Perdí más que cualquier otro año, fallé, cometí muchísimos errores, me expuse y me mostré tal cual; pero gané lo que jamás pensé que iba a tener, mi paz interior. Pude acercarme a mí y mejorar la relación más importante de todas, la relación conmigo, hacerme más auto-consciente, y profundizar en mi espiritualidad de una manera que me sirve. Pero llegar hasta aquí ha sido un camino largo, que comenzó mucho antes de este año, que no ha sido fácil, pero sí gratificante.
Elijo quedarme con lo bueno, con las enseñanzas, con las personas de luz, con el cariño, con el apoyo, el crecimiento, la expansión, la posibilidad, la abundancia, el amor… Dejo atrás las limitaciones, el juicio, la crítica, los hábitos no saludables, y la toxicidad.
Me observo y me admiro. La persona que fui hace un 1, 3, 5 años, era muy diferente. Antes, me sentía perdida, vacía, negativa, ansiosa, preocupada, con miedo, mucho miedo. Ahora siento mucho amor y compasión por esa persona, porque gracias a ella llegué aquí. La admiro por haberse atrevido a sobrepasar los límites que ella misma se impuso. Le doy gracias a mi versión anterior por hacer el trabajo para traerme hasta aquí.
Me celebro y entiendo que será un trabajo para toda la vida. Quiero que sepas que si estás en ese proceso, no le puedes bajar, porque llegará un punto en el que mirarás atrás y te sentirás igual de agradecida con tu versión anterior. Yo quiero ese mismo sentimiento de orgullo para todas las personas. ¿Qué hay que pasar por la oscuridad para ver la luz? Pues claro.
Una vez mi hermana me dijo que, como una semilla, necesitamos oscuridad e incomodidad antes de poder ver la luz y florecer. Esas son las palabras que resuenan en mi interior cuando paso por esos momentos. Pero sé que una nueva, mejorada y más fuerte versión de mí espera al otro lado.
Me quedo con lo bueno, me quedo con lo que me hace bien, con mis sueños y mi llamado. Y te ofrezco que hagas lo mismo. Evalúa qué experiencias estuvieron bien este año, y quédate con eso. ¿Qué estuvo mal? ¿Qué no quieres repetir? ¿Puedes encontrar una enseñanza en las experiencias menos favorables? Quédate con lo aprendido, y suelta lo que no quieres cargar.
Empieza este nuevo año liviana, con poquito equipaje, con lo esencial. Empieza el 2021 con metas y un plan para lograrlas. Manifiesta en el mundo físico tus ideas. Descubre tu propio poder, de lo que estás hecha, de lo que eres capaz. Date a la tarea de dejar atrás el “así soy”, y pregúntate, “¿cómo puedo mejorar?”.
Una vez comiences a hacer el trabajo interno, a re-descubrirte, sentir, soltar y perdonar, vas a dejar atrás el juicio, la queja, la crítica y la negatividad. Te prometo que tu vida se verá tan diferente, que no vas a querer volver atrás.
Así que no olvides celebrar. Celebra tus pequeñas victorias cada semana, cada mes, cada año. Celebrate por haberte atrevido a salir de tu zona de confort, hacer el trabajo interno, y cumplir tus metas. Celebra el esfuerzo que nadie más puede ver, ni entender, ni celebrar por ti. Celebra que ahora más que nunca antes el mundo te necesita despierta, consciente, amorosa, compasiva, y tú estás ahí para ofrecerlo.
¡¡¡Feliz año nuevo!!!