El afán y la velocidad con la que corre este mundo pueden contaminarnos de alguna forma, pues muchas veces tendemos a poner atención a lo que todo mundo hace y nos envolvemos en el “yo también quiero”.
Pero debemos recordar siempre: ¿estamos haciendo lo que Dios nos ha llamado a hacer?
Si no estamos donde Dios quiere, Él se encargará de llamarnos. Tiene tanto amor por ti y por mí, que nos busca con ese amor y celo que solo Él puede tener por nosotros; ese amor que fue capaz de poner su vida en la cruz.
K.Lira.