Era bien bajita con el pelo lacio y negro, ojos marrones llenos de vida, Doña Mary te recibía en su negocio con una pícara sonrisa y un chiste, por eso tenía tanta clientela: era carismática, alegre y bromista. María Alvarado Cruz de Perú, nació en Santo Tomás en Amazonas. Era generosa y muchachera: le recordaban a sus pasadas carencias y decía que aunque fuera poquito iba a compartir lo que tenía. Doña Mary trabajaba para traer a su hija como muñequita y, después, para consentir a su nieta. Idaly, su hija, recuerda que le gustaba tanto jugar volley que, ¡hasta embarazada iba! Piconaza para jugar y loca para criar gallinas, Doña Mary vivió en Rioja donde todos la recuerdan por su perseverancia, ánimo y carrito de plátanos que convirtió bodega y negocio. Conoce a Mary, a su hija Idaly y a su nieta Lía.