A María Elizabeth le gustaban los deportes, la cocina, el bordado y la convivencia familiar. Una vez, le regaló a su mamá una nochebuena bordada que hizo para ella. La recuerdan como madre, hermana y fotógrafa familiar, así como por su acento poblano y esencia generosa. Elizabeth amaba la vida, se entregó en cuerpo y alma a su familia, hijos y trabajo. Sus tías la recuerdan y comparten su historia.