Por que cuando se pierde el control sobre los sentimientos, ahí es cuando son tan reales y puros que no hay ningún remedio. Y realmente es un poco eso, perder para poder ganar. Ganar un corazón, una vida, unas sonrisas; todo lo que se pueda ganar. También lágrimas, desilusiones o decepciones, pero eso es solo la complicación que aparece en el camino adecuado.