Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.
¿Alguna vez has pensado en las cosas buenas que antes hacías y ahora no?
El pastor David Rozo nos enseña a través de la historia de Jeremías, la importancia de no perder nuestra esencia en Dios.