- Salmo 50:14-15,23. Tu y yo, sin importar lo que hayamos o estemos atravesando, debemos siempre ofrecer a Dios nuestra GRATITUD, en todo momento, en toda circunstancia, nuestros labios y nuestro corazón deben siempre proclamar GRATITUD a Dios. El Señor nos ha permitido iniciar un nuevo año, en el cual tú y yo debemos procurar siempre seguir adelante, sin desmayar, sin flaquear. NO SE DETENGA, ES HORA DE AVANZAR, ES HORA DE RESTAURAR NUESTRA COMUNIÓN, RESTAURAR NUESTRA FAMILIA, RESTAURAR NUESTRO SERVICIO A DIOS. El salmista inspirado por el Espíritu Santo nos advierte que Dios juzga a quienes lo toman a la ligera. Primero, habla a la gente que aparenta ser religiosa y que realiza sus sacrificios de una forma automática (50.1-15). Esos que no honran a Dios con una alabanza y una gratitud verdadera que brota de un corazón sincero. Segundo, reprende a las personas duras de corazón y malvadas ya que sus palabras perversas salen de bocas mentirosas y vidas inmorales (50.16-22). A los que son superficialmente religiosos el Señor les pide una confianza y gratitud sinceras. A los malvados les advierte considerar sus obras, para que no les destruya en su enojo.