Esdras 9:13-15. Debemos aprender a lamentarnos con todas nuestras fuerzas por los pecados que hemos cometido. lejos de lamentarnos como Esdras, ante el pecado, nos quedamos callados y nos da igual. Esdras quedó atónito, en silencio, impactado profundamente por lo que presenciaba. Si Esdras, siendo un pecador como nosotros, se angustió tanto al ver el pecado de su pueblo, ¿Cuál será la reacción de Dios ante nuestro pecado? ¿Estaremos menospreciando la santidad de Dios, y su ira hacia aquellos que desobedecen su voluntad? ¿Tenemos este sentido de espanto y horror ante nuestro pecado? Ya no hay quebrantamiento ni arrepentimiento, porque hay escaso temor de Dios. Hemos olvidado lo que la Escritura dice acerca de quién es el Señor: Él es tres veces santo, es fuego consumidor y es completamente justo, que no tolera el mal.