En ocasiones,en las noches nevadas, el zar envolvía a su esposa en bufandas de armiño y la sentaba a su lado para dar un romántico paseo en trineo. Pero muy pronto estos momentos de felicidad se verían eclipsados por las tensiones y los problemas que Alejandra tendría con una mujer que se convertiría en su peor rival,la emperatriz madre María Feodorovna.