La mala salud de Joya era como una tormena en las costas; no anunciaba su llegada ni su partida. Las buenas temporadas eran fugaces, pasajeras. Eran sólo lapsos breves. Las visitas a los especialistas se tornaban repetitivas cada vez que surgía la esperanza de algún remedio nuevo.
Médicos y más médicos, casi todos con aspecto muy cuidado, de barba perfectamente aliñada....