No cocinaba,eso sí que era mala señal. Moisés le rogaba que no lo llevara a la escuela, quería permanecer con ella y llorar, y dormir, pero su mamá le explicaba que era mejor ir a jugar con sus amigos y ella estaría esperándolo en casa, tal como sucedió; pero en la calle de Chihuahua, número 1, silencios largos y espesos alimentaban las tardes.