La llovizna era suave y uniforme aquella tarde de septiembre. Una superstición más; el agua de la buena fortuna. La familia Eliakim se cambió a su nuevo domicilio. Ventura dirigió la mudanza,indicaba dónde acomodar muebles,plantas y adornos. El tapete que luciía una estampilla turca bordada se colocó debajo de la pequeña mesa de centro de la sala.