Al día siguiente de aquel desafortunado acontecimiento,se estacionó frente a la casa una mudanza. Un joven llamó a la puerta pidiendo que se le firmara el recibo del enorme paquete que traía a nombre de la señora Ventura Eliakim, Josefa quien ayudaba en los quehaceres domésticos,firmó y entre dos muchachos subieron la caja a la sala.