Las lluvias tropicales de fines de junio rociaban el ambiente cálido del puerto de Veracruz. Parecía que ese anhelado arribo estaba siendo bautizado por el propio cielo. La humedad lo llevaba a aflojarse el corbatín que hacía malabares colgando del cuello de su camisa. Cruzó la calle para cubrirse de la leve llovizna bajo el dosel de una construcción de cantera ...............