El apóstol Pablo enseña que la madurez no se mide por emoción ni actividad religiosa, sino por el alimento que forma nuestro interior. Hay quienes viven de historias que inspiran, y otros que viven de verdades que transforman. En este episodio hablaremos de la dieta espiritual, de pasar de la leche al alimento sólido, y de vivir no solo del Cristo histórico, sino del Cristo vivo que hoy obra en nosotros. Quédate con nosotros. Porque la madurez espiritual no se improvisa… se alimenta.