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Description

Hay momentos donde todo se quiebra: planes, relaciones y fuerzas.

La buena noticia es que Dios no huye del dolor. Él se acerca, recoge los pedazos y comienza a restaurar desde ahí.

Lo roto no es el final, puede ser el inicio de algo más profundo y verdadero.

Hoy: Entrégale a Dios lo que se rompió. Él sabe cómo unirlo.