No es solo comer juntos, es volver al lugar donde se escucha, se honra y se ama.
Muchas familias comparten casa, pero no corazón.
Dios sigue restaurando hogares cuando decidimos apagar el ruido y sentarnos a la mesa otra vez.
Desafío del día: Hoy, regresa a la mesa. Mira a los ojos, escucha con atención y ama con presencia.