Dios no vino solo a mejorar tu vida, vino a transformarla.
La fe madura no se mide por emociones, sino por una mente renovada, decisiones nuevas y un corazón alineado a Dios.
No todo se resuelve con oración; hay procesos que se superan cuando permitimos que Dios cambie nuestra manera de pensar.
Una vida transformada habla más fuerte que mil palabras.
Reto del día:
Pídele hoy a Dios que no solo te ayude... que te transforme desde adentro.