Comenzar algo nuevo siempre provoca en nosotros altas dosis de estrés y adrenalina, debido a las expectativas que se crean entorno a la esperanza de ver nuevas metas logradas, así como a la posibilidad de enfrentar nuevas tareas y retos, esperamos con cierta ansiedad, la oportunidad de comenzar de nuevo y ver y sentir un viento nuevo pasar.