La vida como un guion, como una trama que siempre tendrá “un desenlace perfecto y auto evidente”.
Nuestra autovaloración con referentes totalitarios: o es perfecta o es imperfecta o es completa o es vacía, funcional o disfuncional.
¿Cómo podemos mirar nuestro paso por la vida desde una autodescripción más compasiva y auténtica?