Cada año y bajo la idea de movimiento, el tiempo se siente más como un madrazo que como un abrazo a nosotros, y no tanto por el hecho de que nos acerca poco a poco a un final ya bien cantadito, que tratamos de evitar, más bien es por la sensación perdida, de un sentimiento de urgencia por el fin de algo.
Y cuesta montones explicarlo.
.
.
Nos andamos viendo por aquí @d.colateralespodcast, y si estás leyendo esto: Que chido que existes.