El escritor nos enseña y al mismo tiempo nos invita, tanto a cristianos como a no cristianos a conocer personalmente a Dios. No cristianos a comenzar con la vida de Cristo en sus corazones. Y a los cristianos a poner nuestra fe en practica y a echar mano de ella. Nos enseña que la fe no es lo mismo que la imaginación. Cosa que tendemos a confundir a menudo los cristianos.