No, no estamos solos. La Biblia es un buen lugar y David un buen ejemplo que encontramos para darnos ánimo y esperanza. No, no estamos solos en la desgracia, en la tristeza, en el desierto. No somos los primeros ni los últimos qué pasamos por ahí! Gracias a Dios por su palabra y su presencia en nuestra vida, porque nunca nos deja tranquilos hasta encontrarlo a él.