La muerte de seres queridos en ocasiones trae consigo la angustia de nuestra propia existencia.
De igual manera nos puede recordar los ciclos no cerrados y lanzarnos al duelo y a un dolor innombrable.
Muchas veces los deudos continúan viviendo vidas sin vida o bien quieren pronto dejar de existir.
¿Cómo sanar las heridas que deja la muerte de un ser querido?