En el huerto del Eden, se desató la peor de las tragedias humanas, esa decisión de la mujer y el hombre trajo muerte, tristeza, desventura, frustraciones y desgracia total, al grado que seguimos cosechando los efectos de esa naturaleza caída.
En el desierto Jesús venció y su victoria, ha traído esperanza, vida, salvación, perdón, una promesa de vida en abundancia. Esto se ve a través del amor, de la integración de las familias, de vidas restauradas y transformadas.