Igualito
Estar sola a los cuarenta tiene sus bemoles. Encontrar pareja se torna una actividad complicada. Casi todos los hombres de la misma edad están "felizmente" casados, o son gays, o tienen hijos —y por lo tanto nunca se despegarán de sus ex.
En una ocasión salí con un tipo apuesto, simpático, inteligente. O al menos lo parecía.
Entre las preguntas obligadas de mi cuestionario invisible, está el tema de los hijos.
—Uno solo: Damián, de cuatro años.
Qué chiquitito, pensé.
Sacó el celular y me mostró una foto.
—¡Es igual a vos! No se puede negar que es tu hijo.
Me miró serio.
—No lo sé, y nunca lo voy a saber.
—Me estás jodiendo: si es igualito a vos. De última, te hacés un ADN y listo.
—No sirve, la muy hija de puta me engañaba con mi hermano.