Poema que de niño escuché muchas veces en reuniones en mi pueblo (Yahualica Jalisco) lo leí otras tantas, Amado Nervo era casi omnipresente, tengo en mi memoria que mi hermano José María lo declamaba.
Disfruten este clásico
COBARDÍA
de Amado Nervo
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza
de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul...
Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡me clavó muy hondo su mirada azul!
Quedé como en éxtasis... Con febril premura,
«¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.
...Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar,
¡y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la dejé pasar!