República Dominicana trilla con buenos resultados el camino que conduce a la reafirmación de sus condiciones seguras para visitantes del exterior y en los hoteles y contextos que incluyen playas y transportes colectivos, es notorio el funcionamiento de prevenciones poco comunes incluso en los países de procedencia de los viajeros.
Es por ello que Alemania coloca a este hospitalario lugar caribeño entre los destinos a los que sus ciudadanos pueden viajar sin temor a la enfermedad del SARS-CoV-2. El combate al virus de pandemia que libra esta república es, en sentido general, uno de los mejor llevados en el mundo, dirigido por autoridades abiertas a recomendaciones para mejorarlo.
Lidiando con los incumplimientos de proveedores de vacunas pagadas previamente para obtener, con satisfactorias improvisaciones, flujos desde otros orígenes solidarios. Alternativas a la falta de apoyo desde el contexto internacional que le corresponde.
A la confianza en los enclaves turísticos y a las gerencias que hacen valer las precauciones sanitarias en cada sitio, contribuyen colectivamente los propios ciudadanos dominicanos que los frecuentan en asuetos cortos y largos.
República Dominicana ha dado lecciones en adhesión a controles epidémicos de alto costo para su economía que ha sido reactivada con pragmática lentitud, con medidas monetarias y fiscales reconocidas como eficaces por el Fondo Monetario Internacional.