El amor de una madre es un amor incondicional, y en la mayoría de los casos, es de los amores más grandes que existen. En esta ocasión, ese es el vehículo de transporte. El amor de una madre por su hijo.
En este episodio conocerás un poco del mundo celeste de Kathy y Eloy. Eloy es un niño TEA, es decir que es un niño con trastorno de espectro autista, y Kathy es su mamá. Una mamá que se ha advocado a su hijo en cuerpo y alma, como sólo el amor más puro lo permite.
En un mundo celeste, como en el mar, se vive en mucha calma y es un lugar que propicia muchísimo el aprendizaje, pues siempre habrá alguna sorpresa admirable por descubrir, aunque en ocasiones el día también puede ponerse un tanto turbulento. En un mundo celeste, hay infinitas posibilidades de sorprendernos con los estímulos que la naturaleza y el medio ambiente nos brinda. La atención al detalle y vivir un día a la vez es fundamental, porque aunque en este mundo celeste, las dificultades no son inexistentes, el amor, la creatividad, la inocencia y la valentía se sientan en los primeros asientos del tren que transita el mundo celeste de Kathy y Eloy.
Que esta historia sea un lugar de aprendizaje para ti, como hemos querido que sea cada uno de los episodios que hemos compartido contigo.