EL MÉTODO DE LA TÍA BETTY
En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos (v.2).
Cuando yo era joven, cada vez que mi bonachona tía Betty nos visitaba, parecía Navidad. Nos traía juguetes y me daba dinero cuando se iba. Si me quedaba en su casa, llenaba el frizer de helado y nunca cocinaba verduras.