Orar y crecer
Cuando la esposa de un amigo mío enfermo de Alzheimer, los cambios que esto trajo a su vida lo amargaron. Tuvo que jubilarse temprano para cuidarla; y a medida que la enfermedad avanzaba, la exigencia era mayor. «Estaba tan enojado con Dios -me dijo, pero cuanto más oraba, Él más me mostraba cómo estaba mi corazón y lo egoísta que había sido en nuestro matrimonio. Con ojos inunda dos de lágrimas, confesó: Ella ha estado enferma diez años, pero Dios me ha ayudado a ver las cosas distinto. Ahora, todo lo que hago por ella lo hago para Jesús. Cuidarla se ha convertido en mi mayor privilegio.
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