20 de Enero.
¿HACIA DÓNDE VAS?.
Recuerdo que una vez, aunque estudié mucho, saqué baja calificación en mi examen, y es que durante el tiempo que tuve para contestarlo, sólo pensé en la baja calificación que obtendría. Y logré lo que mi mente visualizaba como objetivo: "REPROBAR".
Aunque esta situación puede ser un poco ligera, hay situaciones en las que, nuestro objetivo no puede estar en las ruinas. No creo que un joven diga: "Mi mayor sueño y logro sería vivir como un vagabundo debajo de un puente sin nada que comer". Obviamente no. Te gustaría tener un hogar cómodo, del que puedas disfrutar. Aunque habrán muchos obstáculos que nos puedan llevar a la primera situación, nuestra visión siempre estará en tener lo mejor y no lo más feo.
Si nuestro objetivo fijo son nuestros problemas y luchas, casi automáticamente orientamos nuestra vida entorno a ellos. En cambio, la Palabra de Dios nos instruye a pasar los problemas por alto y mirar a Aquel que puede ayudarnos a enfrentarlos. El Salmo 121:1 declara: « Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?. Y luego responde: Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.
A veces los obstáculos parecen insuperables, pero Dios nos invita a mirarlo a Él para que nos ayude a tener la perspectiva correcta.