SUS CICATRICES
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, y por su llaga fuimos
nosotros curados (ISAIAS 53:5).
Después de conversar con Gabriel, imaginé por qué su saludo preferido era un «golpe con el puño» en lugar de dar la mano. Saludar dando la mano revelaría las cicatrices en su muñeca,