26 de Enero.
INMUNE AL CONGELAMIENTO.
¿Cuántas veces, nuestras madres nos decían que nos abrigaramos en un día frío, de lo contrario, podríamos enfermarnos?. Solía llamar a mi mamá bruja, pues, sus palabras se cumplían. Ahora entiendo que la experiencia e inteligencia de mi mamá era mayor a la mía, obviamente. Sin embargo, pensaba que solo lo hacía para fastidiarme, pero la realidad, es que me lo decía porque me amaba, y no quería que me enfermara.
El autor del Salmo 119, reconocía en Dios la misma buena intención «Guardaré tu ley siempre [...]. Y andaré en libertad».(versículo 44-45).
¿Cómo puede asociar a la libertad con la ley?. Pues sí. Las sabías instrucciones de Dios nos alejan de las decisiones que nos causen dolor y culpa. Disfrutamos mejor la vida. Las reglas de Dios no prohíben, sino que nos muestran su amor.
Así como mi madre, garantizaba mi salud y al igual me permitía divertirme en el frío, Dios nos protege de los males venideros y nos da la libertad de disfrutar la vida sin problemas.