LA ENSEÑANZA DE LOS PAVOS
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta (v. 26).
¿Sabes cómo se llama un grupo de pavos? Se llama «averío». ¿Por qué escribo sobre los pavos? Porque acabo de volver de un fin de semana en una cabaña de montaña. Cada día, me maravillaba ante la fila de pavos que desfilaban por nuestro porche.