"Cuando Dios oyó al niño sollozar, el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo; ¿Qué te pasa, Agar? No temas, pues Dios ha escuchado los sollozos del niño. Levántate y tómalo de la mano, que yo haré de él una gran nación." (Gén. 21:27, NVI)