El emprendimiento es un conjunto de competencias que se pueden enseñar, y en un contexto profesional donde el mercado laboral cada vez es más cambiante, los proyectos innovadores y los trabajadores dispuestos a coger las riendas de sus propios proyectos son activos cada vez más valorados.
La definición exacta del emprendimiento, no obstante, no está establecida. Es un tema de debate en el que muchos expertos todavía no han alcanzado un punto en común. La UNAM, por ejemplo, lo tilda como una competencia de autonomía, iniciativa personal y emprendedurismo. El Gobierno de México, en cambio, lo clasifica como un sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor.
Pese a las mínimas diferencias en el enunciado, ambas instituciones coinciden en enumerar un conjunto de cualidades y habilidades que conforman las características necesarias para emprender:
Capacidad para asumir responsabilidades y estar dispuesto al aprendizaje constante.
Habilidades de gestión y planificación para liderar e implementar un proyecto desde cero.
Capacidad de adaptación al cambio y resolución de problemas para llevar a cabo las acciones necesarias en caso de imprevistos.
Tener control emocional, autoconocimiento, autoestima y autocrítica.
Pensar de forma creativa y asumir riesgos. Tener iniciativa e interés por la innovación.
Saber transmitir ideas y liderar grupos gracias a una gran capacidad comunicativa.
El emprendedor, en definitiva, deberá ser una persona con características muy diversas. La buena noticia es que estos atributos no tienen por qué tenerse naturalmente, son competencias que se desarrollan en las aulas.
Invitado: Mtro. Francisco Macip Moreno
Conductor: Jesús Antonio Saldaña de la Vega