Fabricado mediante la fermentación de los azúcares de plantas como el maíz o la caña de azúcar, el etanol contiene oxígeno que ayuda al motor del coche a quemar el combustible de forma más eficiente, reduciendo la contaminación del aire. En Estados Unidos, donde la mayor parte del etanol se obtiene del maíz, el combustible suele contener un 90% de gasolina y un 10% de etanol. En Brasil, segundo productor de etanol por detrás de Estados Unidos, el combustible contiene hasta un 27% de etanol, siendo la caña de azúcar la principal materia energética.
Las alternativas al gasóleo son el biodiésel y el diésel renovable. El biodiésel, derivado de grasas como el aceite vegetal, la grasa animal y la grasa de cocina reciclada, puede mezclarse con el diésel de petróleo. Algunos autobuses, camiones y vehículos militares de Estados Unidos funcionan con mezclas de combustible de hasta un 20% de biodiésel, pero el biodiésel puro puede verse afectado por el frío y causar problemas en los vehículos más antiguos. El diésel renovable, un producto químicamente diferente que puede derivarse de grasas o residuos vegetales, se considera un combustible sustituto que no necesita adaptación ni mezclarse con el diésel convencional.