Tras la noticia del fallecimiento de Hulk Hogan, muchos recuerdan sus días dorados en la WWF, pero pocos mencionan su destacada etapa en Japón. Antes de convertirse en el "Real American", Hogan fue una figura importante en New Japan Pro Wrestling, donde sorprendió con un estilo más técnico y serio.
Allí enfrentó a leyendas como Antonio Inoki y ganó el prestigioso torneo IWGP en 1983. En Japón no era solo un ícono, era un verdadero luchador respetado por su fuerza y adaptación al Puroresu.
Su legado va más allá del espectáculo estadounidense. Japón también fue testigo del nacimiento de la leyenda.