Reulta extraño que Jesús nos ponga como ejemplo a un administrador ladrón, astuto, pero ladrón. Jesús no olvida el mandamiento "No robarás", al contrario, sus discípulos tenemos que distingirnos por ser personas de bien, honradas, con las manos limpias; Jesús nos invita a que la astucia de ese administrador la usemos para las cosas del Reino; sin apegarnos a las cosas materiales y librándonos de toda ambición desenfrenada.