Así como el Señor nos invita a trabajar a su viña, también nos invita a participar del gozo de las bodas de su Hijo. El pueblo de la Alianza rechazó a los profetas y rechazó a Jesús, vistámonos nosotros con las vestiduras de la gracia y de las buenas obras para gozar esta invitación gratuita e inmerecida.