La euforia por la victoria y la sensación de plenitud por la bendición, es un estado de vulnerabilidad, de peligro. Cuidado con dejar de depender de Dios y dormirse sobre los laureles, que a propósito es un dicho sobre los que acababan de vencer y recibían la corona de laurel; y se conforman con eso. A Josué e Israel les pasó; que no te suceda a ti hoy.