El desánimo es quizá junto al temor, una de las dos armas favoritas del diablo, para bloquear nuestro avance en el camino. Con razón Dios le dijo con tanta insistencia a Josué: Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, *no temas ni desmayes* porque yo estaré contigo donde quiera que vayas. (Josué 1:9) Si caminas por vista, te desanimarás, si caminas por fe, te fortalecerás. En lo que te enfoques tiene la capacidad de animarte o hundirte. Lo primero será, si tus ojos se mantiene puestos en Jesús, lo segundo, si ves el fuerte viento a tu alrededor. (Mateo 14:28-33)