Que en todo el día veas la bondad del Padre. Una bienaventuranza a la que todos debemos aspirar siempre, es a no tener ofensa ni tropiezo en Dios. (Mateo 11:6) La palabra tropiezo en griego se refiere a escandalizarse. Algo que hace que venga la crisis de fe, y con ella el tropiezo, son las expectativas no cumplidas. Nos aferramos tanto a una promesa de Dios, que por no tener cuidado queremos torcerla y hacer que se cumpla en tiempo, forma o lugar, como nosotros queremos. Descansa en la certeza que todo será cumplido cómo, dónde y cuándo Dios lo quiera, pues es lo mejor y lo que te conviene.